Declaration of Digital Autonomy (Spanish translation)

A while ago Molly de Blanc and Karen M. Sandler released the first draft on the Declaration of Digital Autonomy. This is a big deal. I learned that they were working on this manifesto during 2020’s GUADEC event. I think this is an instrumental cause to fight for our freedom, so I decided to contribute to it providing a translation of the document to the Spanish language. I also translated this document to Catalan a while ago, in case you are interested.

The original wording in English is at: https://techautonomy.org.

Note that I am not a linguist nor a professional translator. Please submit any feedback using the comments below or contacting me as described in the About page.


Declaración de autonomía digital (borrador 0.1)

Exigimos un mundo en el que la tecnología se cree para proteger y potenciar a las personas que la utilizan. Nuestra tecnología debe respetar los derechos y libertades de esos usuarios. Necesitamos tomar el control con el propósito de construir colectivamente un mundo mejor en el que la tecnología trabaje al servicio del bien de la humanidad, protegiendo nuestros derechos y la autonomía digital como individuos.

Nos hemos vuelto más dependientes que nunca de la tecnología que entrelazamos en cada aspecto de nuestras vidas. Esta tecnología actualmente no está hecha para nosotros, los que la usan. Más bien, es para las empresas que pretenden monetizar su uso y para quien sea el propietario de los derechos de autor y las patentes asociadas. Estos servicios se ejecutan a través de software y ordenadores en red con los que nunca interactuamos directamente. Nuestros dispositivos están diseñados para funcionar sólo mientras se transmite nuestra información íntima, independientemente de si la esa información es necesaria para su funcionamiento. Generamos datos a los que no tenemos acceso, que son comprados, vendidos y comercializados entre corporaciones y gobiernos. Las tecnologías que nos vemos obligados a utilizar cada vez más refuerzan y amplifican las desigualdades sociales. A medida avanza la implantación del teletrabajo y la teleenseñanza, los cálculos de alta velocidad, los servicios centralizados e internet se vuelven una necesidad ineludible. Muchas tecnologías son diseñadas para oprimir, a menudo con implicaciones sexistas, clasistas y racistas. En vez de ser nuestras herramientas, estamos a su servicio. Los responsables de nuestra tecnología no son individuos u organizaciones públicas que piensan en el bienestar de los demás, sino que son corporaciones, gobiernos y otros con intereses que no incluyen nuestro bienestar. Nuestra tecnología se ha convertido en la infraestructura básica en la que funciona nuestra sociedad, y sin embargo los individuos que la usan no tienen voz ni control sobre su función.

Es hora de cambiar nuestro destino digital.

Creemos que es necesario que la tecnología ofrezca la oportunidad de: consentimiento informado de uso; desarrollo y funcionamiento transparentes; privacidad y seguridad frente a actores maliciosos; interacción sin temor a la vigilancia; que la tecnología funcione principalmente en los términos de las personas que la utilizan; funcionalidad dentro y fuera de las redes conectadas; uso de otros servicios y software, con derecho de reparación; y conexión, y no alienación, de la propia tecnología y de lo que se crea a partir de ella.

Por lo tanto, pedimos la adopción de los siguientes principios para la tecnología ética:

  • Al servicio de las personas que la utilizan

Desde la concepción hasta la publicación, la tecnología debe estar al servicio de las personas y las comunidades que la utilizan. Esto incluye la libertad frente a tecnologías espía, captura de datos, venta de datos, formato de los archivos específicos que nos hacen cautivos de un proveedor. Cuando se hace evidente que la tecnología, tal como se pone a disposición del público, no satisface las necesidades de una persona determinada, esa persona puede cambiar y reparar su tecnología. La tecnología debe tener una opción de uso sin conexión a internet.

  • Consentimiento informado

Las personas deben tener la capacidad de estudiar y comprender la tecnología para decidir si utilizarla como se entrega es la opción adecuada para ellos. La gente debe ser capaz de determinar, ya sea directamente o a través de terceros, cómo está funcionando la tecnología y qué información está recogiendo, almacenando y vendiendo. Además, no debe haber respuestas punitivas por negar el consentimiento: se deben ofrecer alternativas prácticas, ya sean cambios en la tecnología subyacente o actualizaciones compatibles del proveedor original o de terceros.

  • Potenciación de la acción digital individual y colectiva

Cuando gente descubre que su tecnología no funciona en su beneficio, o que las rodeos para utilizarla se han vuelto demasiado incómodos, deben tener la capacidad de cambiar lo que están utilizando, incluida la capacidad de sustituir el software de un dispositivo que han comprado si no sirve a sus intereses y utilizar la tecnología sin estar conectados a una red centralizada o elegir una red diferente.

La tecnología no sólo debe estar diseñada para las personas que la utilizan, sino también para las comunidades de usuarios. Estas comunidades pueden ser aquellas construidas intencionalmente alrededor de una pieza tecnológica, de naturaleza geográfica, o unidas por otro propósito compartido. Esto incluye tener la posibilidad y el derecho de organizarse para reparar la tecnología en y migrar los datos esenciales a otras soluciones. La propiedad de los datos esenciales debe pertenecer a la comunidad que depende de ellos.

  • Proteger los derechos de las personas entre ellos la privacidad, por diseño

La construcción de la tecnología debe hacerse respetando los derechos de las personas, incluidos los de la privacidad, la comunicación abierta y la seguridad de desarrollar ideas sin temor a la vigilancia, riesgos o castigos. Estas no pueden ser un añadido del último momento, sino que deben ser consideradas durante todo el proceso de diseño y distribución. Los servicios deben planificar el almacenamiento de la cantidad mínima de datos necesaria para prestar el servicio en cuestión, no recopilar datos que puedan sentar las bases de un modelo de negocio en el futuro. Se debe planificar desde el principio la eliminación periódica de los datos no esenciales. Es necesario que los dispositivos tengan la capacidad de funcionar sin transmitir datos. Todos estos requisitos son para garantizar mejor la privacidad, ya que cada vez que un dispositivo transmite o difunde datos de forma inalámbrica existe la posibilidad de que se produzcan interferencias o robos de esos datos.

Nosotros, como individuos, colectivos, culturas y sociedades, estamos haciendo este llamamieto en frente de esta tecnología que tan rápidamente cambia y se integra de manera tan profunda en nuestras vidas. La tecnología debe apoyarnos mientras forjamos nuestro propio destino digital, mientras nuestra conectividad a las redes digitales y entre nosotros cambia en formas que no anticipamos y que aún podemos imaginar. Los creadores de tecnología y aquellos que la utilizan pueden formar una asociación necesaria para construir el futuro equitativo y esperanzador con el que soñamos.

La Declaración de Autonomía Digital es (c) Molly de Blanc y Karen M. Sandler, 2020, licenciada bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International.


The Spanish translation of this document is licensed under the Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International, following the original work, being this a derivative work of the original. This should prevail over any other licensing note expressed in this site.

Photo by timJ on Unsplash

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